miércoles, 26 de mayo de 2010

Necesario vs Lujo

Ya que me he puesto a escribir voy a aprovechar…

La vida en este país es cuanto menos curiosa. Estoy aquí porque quiero, nadie me ha obligado a venir, pero paseando por las calles de esta ciudad me es inevitable sentir un sentimiento extraño. Me explico…

Nunca he llevado una vida de lujos, no me caracterizo por el consumismo y los que me conocéis bien sabéis que tiendo a ser de la “Liga del Puño Cerrado”, pero si es cierto que estoy acostumbrada a tener los recursos. No me puedo quejar, no estoy pasando hambre ni nada de eso, al revés vivo genial para cómo vive por aquí la gente, pero señores la cosa por aquí está fuerte!!! Nunca había tenido que pensar tanto en: recorta gastos por aquí para poner allí, esto no me lo puedo permitir…

Ya se me olvidaron los euros y ahora en mi mente solo caben los pesos, y señores la vida por aquí no está nada barata. Teniendo en cuenta lo que se gana aquí hay que hacer “malabarismos” para que te cunda el dinero. Algo como comprarme una camiseta en “ZARA”, que en España es el pan nuestro de cada día, aquí es un lujo que tengo que pensármelo dos veces (vamos, que no me la compro).

Pero lo más gracioso de todo esto es que yo soy una privilegiada!! Aquí la gente pasa una lucha continua por sobrevivir (el sueldo mínimo creo que son 5000 pesos, unos 100 euros, os aseguro que con eso no tienes pa na). En mitad de todo este caos de lucha por sobrevivir en el que vive la mayor parte de la población, hay reductos en los que es como si por un momento hubieras cruzado la frontera y de pronto estuvieras en Europa. Todo el mundo blanquito, unos señores apartamentos, centros comerciales en los que se encuentran todas las tiendas europeas, adolescentes vestidos a la última moda… Una vez nos tomamos una cerveza en un bar de esa zona y había una chica de no más de 17 años que llevaba dos piedras en las orejas, que cada piedra valía más que yo…

Nada de esto me sorprende porque por todos es sabido como es la clase alta de estos países, pero lo que me produce un sentimiento rarísimo es que cuando paso por estas calles siento que esa es mi vida en España; los apartamentos lujosos podrían ser cualquiera de nuestras casas, los bares no tienen nada que envidiarle a los bares por los que solemos salir normalmente, la gente usa la misma ropa que nosotros usamos a diario (ZARA, Woman’s Secret…), en definitiva todo lo que era lo normal en mi vida diaria, ahora es un lujo que no me puedo permitir.

¿Cobraré el mes que viene?

Aquí estoy de nuevo…una vez más me he retrasado en mi cita con vosotros y no es porque no hayan sucedido cosas…

Llevo casi un mes sin escribir, pero en mi mente no ha dejado de haber espacio para las reflexiones y aprendizajes, simplemente no encontraba las palabras y el momento para escribirlas.

En primer lugar y como creo que todos sabéis: ENCONTRE TRABAJO!!!!

La ONG con la que he estado colaborando como voluntaria hasta ahora, se ha hecho cargo de gerenciar un proyecto de trata y tráfico a nivel nacional (en el cual hasta ahora se han hecho bastantes barbaridades de gestión) Como los que lo coordinaban anteriormente estaban con el agua al cuello, mi jefe decidió hacerse cargo e intentar salvarlo en los cinco meses de vida que le quedan al proyecto.
En definitiva, que nos ha tocado a  mi compañera y a mi salvar de la quema a los que se han dedicado a llevarse el dinero y a no hacer nada. Es un reto divertido, jajajajaj. De mientras me sirve para coger experiencia en un nuevo campo de trabajo y para darme a conocer en el mundo laboral dominicano.

Mi trabajo como técnico del proyecto consiste en mantener la coordinación con las diferentes zonas del país para llevar a cabo talleres de formación en materia de trata y trafico entre las comunidades, dar seguimiento a los casos que se vayan detectando, elaborar materiales didácticos sobre el tema…

Pero bueno la felicidad y tranquilidad laboral no durará por mucho tiempo (solo 5 meses), así que sigo con la mosca detrás de la oreja y sigo echando curriculums y atenta a todo lo que sale, además como se han hecho las cosas tan bien hasta ahora (irónicamente claro), no es seguro que la agencia que financia vaya a desembolsar el dinero que falta por pagar. Así que la pregunta es…¿Cobraré el mes que viene?, jajajajaj

lunes, 19 de abril de 2010

“Que viva la doble moral”

Desde hace unos días no se habla de otra cosa: “la polémica del Parque Duarte”. Dicho parque se encuentra situado en el corazón de la zona colonial de Santo Domingo. Un parque muy bonito, seguro y bien cuidado (algo no muy común por aquí) que es frecuentado normalmente por cooperantes, gente joven que se reúne allí para conversar y compartir unos refrescos y unas patatas fritas…, pero también conocido por ser el lugar de encuentro de las personas homosexuales. Nada fuera de lo normal si no fuera porque dicho parque ha cometido el “pecado” de estar situado junto a una Iglesia.

Como era de esperar la “Santa Madre Iglesia” no podía permanecer con la boquita cerrada, y ha puesto el grito en el cielo. Más concretamente el Cardenal ha elevado su voz sobre el resto de los mortales y ha calificado este hecho de “grotesca homosexualidad”, y claro como la voz del cardenal vale más que la de cualquiera de nosotros desde hace un par de semanas el parque está asediado por policías que no te permiten realizar ningún tipo de manifestación cariñosa, (ya sea besar a alguien, abrazarlo, o simplemente cogerlo de la mano). Si eres heterosexual quizá puedas tener una ligera oportunidad,  pero si pareja es de tu mismo sexo, huye!!!

Lo más curioso es que el Cardenal no levanta la voz de igual manera ante los casos de abusos y pederastia entre sus sacerdotes, ni la sociedad dominicana dedica tanto tiempo de debatir y criticar, los abusos de los políticos, la escandalosa corrupción que caracteriza a este país, el que las calles estén hechas una mierda, que gran parte del país no tenga luz, que los hombres te desnuden con la mirada y con sus comentarios cuando pasas junto a ellos…

En fin señores, preocupémonos de lo que realmente es importante y no de que dos personas que realmente se quieren se manifiesten su afecto.

martes, 13 de abril de 2010

La tierra tembló y Haití desapareció bajo los escombros

Estoy acostumbrada a que mis vacaciones supongan una experiencia diferente y esta Semana Santa no iba a ser menos. En un principio me planteé dedicar los días de fiesta  a hacer turismo por este país con tantos encantos naturales, pero todo estaba carísimo en esa fecha!! y claro con el presupuesto mensual tan ajustadito que tengo…pues como que no. Así que opté por quedarme en la capital tranquilita y hacer excursiones diarias a la playita.

Pero claro, aquí todo cambia cada segundo, hoy es blanco y mañana es negro…así que en el último momento me propusieron pasar la Semana Santa en el campo de refugiados que tienen los Jesuitas en Puerto Príncipe. Of course, no me lo pensé y dije SI!!, pero como ya he dicho, aquí se cambia de opinión como de camisa y en el último minuto me dijeron que lo de Puerto Príncipe no podía ser pero que existía la posibilidad de viajar hasta Jimaní (pueblo fronterizo con Haiti del que ya os he hablado) y apoyar la labor que se estaba haciendo allí con las comunidades de inmigrantes haitianos.

Como ya he comentado anteriormente, Jimaní está más allá del fin del mundo y no tiene de nada…y no es que este muy lejos (serán como 300 y pico kilómetros), pero teniendo en cuenta que la carretera está llena de curvas y de agujeros sin fondo que tienes que ir esquivando y que hay que atravesar todos los pueblos que están en el camino…son mas de 5 horas de camino.

Jimaní está en una zona muy pobre, por aquí se dice que la zona Sur del país es la más pobre. Un pueblecito pequeño en medio del monte, cuya vida gira en torno a la frontera que lo separa de Haiti que se encuentra a pocos kilómetros de distancia. Antes del terremoto las comunidades haitianas que vivían en la zona ya eran muy numerosas, pero a partir de la tragedia este número se ha visto incrementado. Por ello todas las agencias internacionales y ONGs están estableciendo sus centros de operaciones de cara a Haiti en Jimaní.

Nosotros durante nuestra estancia allí nos dedicamos a hablar con las diferentes comunidades de haitianos con la idea de hacer un estudio acerca de la situación en la que se encuentran y en qué medida se han visto afectados por la tragedia.

Puerto Príncipe se encuentra a poco más de una hora en coche de Jimaní, así que aprovechando que estábamos tan cerca no nos resistimos a cruzar la frontera. Sólo estuvimos unas horas en Haiti, pero por todo lo visto y acontecido me sirvieron para darme cuenta de la magnitud de todo aquello

En primer lugar, yo llevé el coche (una camioneta Pick Up enorme) desde Jimaní hasta Puerto Príncipe, por esas carreteras de dios en las que el tráfico es una locura y sin carnet de conducir, que estaba muy “mono” en Santo Domingo guardadito en un cajón. Para empezar, el cruce de la frontera es una absoluta locura. Todo el mundo quiere aprovechar para sacarte dinero a cambio de los correspondientes permisos. Cuando por fin consigues que te den el “dichoso” papelito te quedan como 3 horas de espera para encontrar algún huequecito por el que colarte entre los millones de camiones que cruzan la frontera llevando ayuda.   

Después de toda esta lucha llegamos a Puerto Príncipe, sin incidentes y gracias a un mapita que nos hicieron a mano, (porque ninguno de los que viajábamos teníamos ni idea de cómo llegar). Por la camino empiezas a darte cuenta de lo súper poblado que está el país, de la pobreza que hay y de los pocos recursos económicos y materiales de que disponen. A pesar de ser la misma isla, la parte dominicana es verde y la tierra transmite vida, pero justo un kilómetro más al oeste en la parte haitiana todos los montes están secos y desforestados. A lo largo del camino, en los diferentes pueblos, se han instalado campos de refugiados donde se atiende a los miles de heridos por la tragedia. Preguntas a los organizadores de los campamentos y nadie es capaz de responderte cuanto tiempo permanecerán esas personas allí, ni que será de sus vidas.


Cuando llegamos a Puerto Príncipe nos dirigimos al noviciado Jesuita y desde allí un novicio nos llevó a conocer todo el centro de la ciudad (donde las consecuencias del terremoto son más devastadoras).

Intento buscar las palabras correctas para describir todo aquello, pero no las encuentro. Una ciudad entera sumida en el más absoluto caos, sin ley, ni gobierno, literalmente “la ley de la selva”.

Toda la ciudad se ha visto afectada en mayor o menor medida. Hay casas que son puro escombro (en las que la gente sigue buscando bajo las piedras) y justo la casa de al lado quedó en pie. A pesar de ello todo el mundo vive en la calle, hay un pánico horrible a dormir en las casas por miedo a que se vengan abajo, porque hasta la mejor casa ha sufrido daños. Cualquier lugar es bueno para instalar una tela que se sirva de refugio o en el mejor de los casos una tienda campaña. Todos los parques, solares, o grandes espacios vacios se han convertido en enormes campamentos de refugiados. La gente agudiza el ingenio al máximo para buscarse la vida como puede.


Un ejemplo de ello fue que paseando en coche por la ciudad tuvimos un choque con otro coche (menos mal que no conducía yo). Allí se lio lo más grande…la culpa fue del otro, pero en 0,2 se nos echó toda la ciudad encima del coche reclamando que teníamos que pagar (y no precisamente poco) por los daños ocasionados en el otro coche, y que casualidad resulta que todos eran amigos, vecinos, primos…del otro conductor y todos querían su poquito de dinero por ayudarlo en la causa. Estuvimos como media hora metidos en el coche esperando a que viniera el Jesuita a sacarnos de allí. En ese tiempo pasaron como tres coches de policía y…¿alguien piensa que se pararon?, nada!! Al final llegó el cura y pagó religiosamente lo que nos pidieron. Según ellos el que da paga y como no pagues…

En definitiva Haiti actualmente es un mero recuerdo oculto bajo los escombros. No hay Estado, las instituciones principales (ministerios, escuelas, hospitales…) han desaparecido, gran parte de la población está mutilada, y en sus miradas se refleja la impotencia por la vida de sufrimiento sin fin que les ha tocado vivir, una capital viviendo bajo telas, rezando para que la sequía que actualmente azota estas tierras dure indefinidamente, porque cuando diga de llover…   


viernes, 9 de abril de 2010

Los comienzos nunca son fáciles

Llevo mucho tiempo esperando esta oportunidad, buscando mi lugar en el mundo. Un lugar que sienta como mío, con el que me identifique, donde cada día sea una experiencia que le dé sentido a mi vida. Cuando pisé este país supe que era aquí donde debía estar, con sólo pisar esta tierra ya sentía la energía circular dentro de mí.

No es fácil dejarlo todo, una vida de seguridad y comunidades, el apoyo y el cariño de la familia, los amigos…para empezar desde cero una nueva vida en un lugar física y culturalmente diferente al tuyo.

Tampoco ha sido fácil la forma en que he tenido que hacerlo. A veces me pregunto si el hecho de que todo estuviera en contra mía era una señal de que debía luchar duro por alcanzar mis sueños, o de que no era el momento y debía abandonar.

Yo decidí luchar, y aquí estoy, siendo valiente y comenzando una nueva vida. Cuando uno se arriesga de esta manera son muchos los muros que tiene que derribar en el camino, y yo llevo un mes derribando uno tras otro.

El primero de ellos es el relacionado con el trabajo. Se está resistiendo…Cuando salí de España contaba con la propuesta de una ONG que quería entrevistarme, parecía un trabajo bueno, pero finalmente la ONG no me esperó y me tuve que tragar mis ilusiones al respecto.

También participé en un proceso de selección para la ONG donde estoy como voluntaria. El puesto era chulísimo!!, coordinadora del departamento de acompañamiento a personas migrantes y refugiadas. Pasé con éxito las tres pruebas que nos hicieron, pero pedían hablar Kreole, así que como yo no tengo ni idea de eso y otra de las candidatas era dominico-haitiana (justo el perfil que buscaban), pos me volví a quedar con las ganas.

La última oferta que he recibido era la mejor y la peor a la vez. Me ofrecieron coordinar la nueva oficina del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes en Jimaní (pueblo fronterizo con Haiti).Si quería el puesto era para mí, pero he dicho que NO. A nivel profesional era una pasada!! empezar un proyecto desde cero coordinando un equipo de 5 personas, allí hay mucho trabajo por hacer, pero por lado todos los demás factores eran inconvenientes. Jimaní es un pueblo de 4 calles, perdido en medio del monte, y a una distancia de una ciudad mas grande de aproximadamente hora y media en coche. No tiene supermercado, bares…vamos que no tiene nada, solo casitas donde vive la gente y alguna tiendecita, además está a 5 horas de distancia de Santo Domingo.

La oferta era tentadora, estuve a punto de decir SI, pero si aceptaba me obligaba a renunciar al proyecto de agosto en San Pedro, no podríais venir a visitarme porque estando tan lejos no podría atenderos, tendría que renunciar a otros proyectos que tengo en mente y no creo que yo llevara demasiado bien el tema de la soledad en aquel pueblo perdido. Además ahora que estoy empezando a conocer gente y a hacer mi red social aquí en la capital, sería cortar todo eso de raíz… He venido a este país a trabajar pero también a disfrutar de la experiencia…

Otro muro a derribar es el choque cultural. Estamos acostumbrados a actuar, expresarnos…de una manera concreta que en nuestra sociedad de origen es vista con normalidad, pero no somos conscientes de que hay ciertos lugares donde las cosas se hacen de otra manera. Este hecho produce una gran tensión porque inconscientemente con tus acciones puedes estar causando molestias a alguien.

En resumen ha sido un mes demasiado intenso, tanto de momentos maravillosos como de experiencias que han hecho tambalear mis cimientos, pero que aún así me están ayudando a madurar y a seguir adelante pero con otra filosofía.

jueves, 8 de abril de 2010

Comienza mi vida dominicana

El día 1 de marzo de 2010 comencé una nueva vida. Abandoné España con las maletas cargadas de sueños e ilusiones y con más miedo que otra cosa. Los días previos a la partida fueron muy intensos, cargados de despedidas, llantos, abrazos y frases de apoyo…y solo cuando me vi sola en ese aeropuerto fui consciente del paso que iba a dar, ya no había marcha atrás, a partir de ese momento el camino sería solo hacia adelante.

Gracias a mi tito Pedro que era amigo del piloto del avión, viajé en primera clase. UNA PASADA!!!!, jajaja

Cuando aterricé en Santo Domingo…que sensación…después de todo lo pasado me parecía increíble estar pisando esta tierra.

Desde el primer momento me he sentido acogida y acompañada. Luisa y sus compañeras de piso me han brindado la posibilidad de vivir con ellas, les estoy muy agradecida, la verdad. El piso está muy bien, es un poco antiguo pero esta genial, no le falta de nada. Vivo en un barrio tranquilo que no queda demasiado lejos del centro, así que todos tranquilos que no me he ido a vivir a las Tres Mil Viviendas Dominicanas, jajajaja
















A pesar de esto, no deja de ser curioso que la luz se vaya de vez en cuando (nosotras somos privilegiadas, porque hay barrios que solo tienen luz 4 horas al día), tenemos problemas con el tinaco del agua (cada piso tiene su propio bidón de agua “tinaco”) y a menudo no tenemos agua. Es genial llegar de trabajar a las 5 de la tarde (aquí se suda mucho) y no poderte duchar hasta las 7 porque es a esa hora cuando encienden la bomba que llena los tinacos, y que el agua solo te dure un par de horas… Aun así somos privilegiadas!!




Desde el primer momento estoy trabajando como voluntaria en el departamento de educación del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes, (ONG donde trabaja mi amiga Luisa). Estoy apoyando en todos los proyectos que se están llevando a cabo desde el departamento: organización de un curso en Derechos Humanos, organización e impartición de talleres para profesores en materia de interculturalidad, organización de un encuentro nacional de jóvenes, preparación de actividades para los días emblemáticos (día de la mujer, día de la diversidad cultural…)

Aquí se trabaja de 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, comemos en el mismo recinto de la ONG, en la cafetería que hay. El menú me encanta!! todos los días ARROZ con POLLO. Un dominicano si no come todos los días arroz es como si no hubiera comido. Cuando vuelva a España, por favor que nadie me invite a una paella!!!!

En medio de todo esto, dedico parte del tiempo a patearme la ciudad echando curriculums, a hacer entrevistas…pero por ahora ningún trabajo a la vista.

En cuanto a mi vida social, estoy conociendo a muy buenos amigos. Cuando salimos del trabajo siempre vamos a tomar algo, al cine, a algún espectáculo…

Bueno, pues esto es un poco del contexto en el que se está desarrollando mi vida. Todo lo expresado hasta ahora solo han sido los momentos buenos, aunque también los ha habido malos…

En el siguiente capítulo os contaré algunos de estos momentos y mis reflexiones sobre ellos…

miércoles, 7 de abril de 2010

Perdón por el retraso

Sois muchos los que continuamente me escribís para preguntarme como estoy, para que os cuente todos los detalles de mi vida a este lado del océano. Cuando salí de España os prometí que crearía este blog donde os iría informando de todo, y ya llevo aca mas de un mes y el blog se hacía esperar.

Ha sido un mes de locura intentando aterrizar, física y emocionalmente, que sumado a muchas horas de trabajo (como voluntaria, jajajaj) y a que solo tengo internet en la oficina…han dado lugar a que sin darme cuenta pasara el tiempo y ya ha pasado más de un mes desde que llegue!!!

Pero bueno, por fin me he sentado y he creado el blog, asi que…Bienvenidos a esta ventana desde la que podréis asomaros al día a día de mi vida en el Caribe.

Comenzamos….